viernes, febrero 08, 2008

Hillary Clinton se ríe de sí misma y de su mal gusto por la moda
Hillary Clinto repasó con dosis de humor su estilo de los últimos años. (EFE) La candidata demócrata Hillary Clinton se ríe de sí misma y de su pésimo gusto por la moda en una entrevista publicada en el último número de la revista estadounidense US Weekly.
En la entrevista, aderezada con media decena de fotografías antiguas, la senadora de Nueva York repasa con grandes dosis de humor su estilo de los últimos años, desde su etapa en la universidad hasta los años de mandato de su marido Bill Clinton, como presidente de los Estados Unidos.
La primera instantánea recoge a una joven Clinton, con una larga y lacia melena, en el interior de la facultad de Wellesley (Massachusetts), vestida con camisa blanca y unos pantalones de rallas imposibles de combinar.
"No es mi culpa, eran los años sesenta", apunta la ex primera dama, que con estas declaraciones muestra una imagen más próxima y desenfadada a la que normalmente proyecta en sus debates y en los medios de comunicación.
Respecto a su vestido de novia, Clinton bromea que sirvió de inspiración al humorista Jerry Seinfeld, quien en un capítulo de su serie de televisión vistió una camisa ridícula, con volantes en la pechera y en las mangas, similar al traje nupcial de Hillary.
La senadora también comenta una fotografía del desfile inaugural de su marido como presidente de los Estados Unidos en 1993 en la ciudad de Washington D.C.
"Nunca olvidaré ese día.... o ese conjunto", apunta Clinton en referencia a una falda de tubo de cuadros rojos que acompaña a una chaqueta que remata con un sombrero de copa de color azul marino.
En una imagen del 2000, la candidata demócrata aparece con un abrigo tupido, de estampado floral multicolor y hasta las rodillas, que lo cataloga como "alfombra".
"Soy una gran creyente del reciclaje, reciclo todo, hasta las alfombras", apunta.
Hace apenas unas semanas, Hillary Clinton despertó la ira de la prestigiosa editora de la revista Vogue, Anna Wintour, al renunciar a aparecer en la portada de la edición estadounidense por miedo a la imagen que pudiera proyectar durante la campaña electoral.
La directora respondió molesta con un editorial en el que aseguraba que aparecer en la prestigiosa revista no le hubiera perjudicado, y donde le recomendaba una serie de conjuntos de ropa para lucir en la campaña un mayor estilo.
Su principal contrincante, Barack Obama, sí accedió a aparecer en la portada de la edición masculina de Vogue, aunque fue en el 2006, cuando se postulaba para el Senado, antes de lanzar su carrera presidencial.
EFE

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